Los estudiantes y profesores están respondiendo al terremoto devastador en Haití. Algunos recuerden lo que pasó durante su estancia en este país durante la crisis.
Un profesor de SIPA (School of Internaional and Public Affairs), Elisabeth Lindenmayer, y seis estudiantes estaban de camino a una cita en el United Nations Development Programme en Haití. Ellos habían salido de su coche cuando, de repente, fueron lanzados al suelo. La tierra estaba temblando. El edificio de UNDP se agrietó. El edificio donde residía el United Nations Stabilization Mission en Haití, o MINUSTAH, solía tener siete pisos, pero dentro de un segundo, solo quedaba uno. Aunque estaba aturdida, Lindenmayer se dió cuenta de que todos sus colegas estaban bajo los escombros.
El coche detrás de nosotros fue destrozado. Pasábamos la noche tratando de sacarlos de ahí. Nos han dicho que el palacio se había caído… el gobierno había muerto”, dijo ella. Posiblemente habrán revueltas, le habían informado.
Cuando un terremoto de magnitud 7 en la escala de Richter devastó a Haití el 12 de enero, matando a miles de personas y diezmando al país, Lindenmayer ya había llegado unos días antes con un grupo de estudiantes ansiosos por participar en un programa de estudios de la ONU, del cual ella es la directora. Lindenmayer trajo a los estudiantes para aprender sobre las operaciones de pacificación en Haití y evaluar maneras de responder a la pobreza haitiana. Desde el año pasado, ellos habían trabajado con MINUSTAH, una misión de pacificación de la ONU recién nacida.
“2009 fue un año muy calmad”, dijo Lindenmayer, a pesar de los desastres naturales que MINUSTAH ha visto desde su concepción en 2004.
Y Haití había comenzado a mejorar, dijo ella. Entre sus dos visitas a Haití, ella dijo que veía un cambio radical en el país. “La diferencia fue increíble. Se podía ver que había esperanza para Haití”, comentó ella.
Este año, el Programa de los Estudios de la ONU estaba investigando la oportunidad para el rol del sector privado en el gobierno Haitiano. Lindenmayer dijo que había participado en una serie de citas con el ejército, la policía, y el equipo electoral, junto con varios otros grupos en Haití. Ellos también se reunieron con gente en el sector privado, algo que no habían hecho en el pasado. “Todo el mundo está muertos”, dijo ella de las personas que conoció.
Justamente después del terremoto, sus estudiantes de SIPA rápidamente se ocuparon ayudando a la gente de alrededor.
“Pienso que los estudiantes inmediatamente hicieron todo lo que pudieron hacer para ocuparse. Fue la única manera de sobrellevar la situación. No pararon”, dijo ella. “Menos de cinco minutos después del terremoto, los niños estaban tratando de librar las personas del coche que había sido destruído. La mujer y el equipo estaban rescatando bebés y ayudando a los heridos. Estábamos ocupados la noche entera”.
El próximo día ellos empezaban a evacuar a la base MINUSTAH. De camino a la base, ellos se encontraban con Marc Levy y Alex Fischer, trabajadores del Earth Institute’s Center for International Earth Science Information Network. Levy y Fischer fueron con el grupo a la base.
Ellos pasaron dos noches y dos días en la base. “Todos los heridos empezaban a llegar y cuidábamos por ellos. Pero no teníamos prácticamente nada. No habían vendas. No había medicina… Hablamos con ellos. Les cogimos las manos. La tierra continuaba a desmenuzarse”. Cientos de heridos llegaron a la base. Solamente habían dos doctores allá para ayudarlos.
Lindemayer se daba cuenta de que era necesario huir del país lo más pronto posible. Lindenmayer organizó un helicóptero a Santo Domingo, donde se hospedaron con la fundación Clinton. Lindenmayer y tres de los estudiantes llegaron a los Estados Unidos el viernes por la noche, mientras los otros tres volvieron a sus casas en Canadá.
Lindenmayer admite el impacto enorme que la devastación tuvo sobre los estudiantes, a quienes llama diariamente. “Ellos han visto lo que ellos han soportado. Estábamos muy cerca de la muerte. Ellos han visto la gente de Haití sufriendo. Dejábamos gente atrás. Uno se siente muy culpable de sobre eso”, dijo ella. “Si ellos pudieran superar el trauma, ellos serán gente más fuerte y serán inspirados a continuar el trabajo de sus colegas que ya no viven”.
“Jugamos el ajedrez con la muerte y ganamos por un pelo”, ella añadió. “Y casi 150 del personal de la ONU está muerto al igual que miles de las personas de Haití. Su agonía no tiene palabras. Huimos del infierno. Pero sobrevivimos. Tuvimos suerte”.
El terremoto en Haití ha causado una efusión abundante de apoyo de grupos de la universidad.
Un puñado de grupos estudiantiles, recién salidos de vacaciones, tratarán de negociar detalles para un plan unificado para el apoyo de la gente de Haití, donde el caos y el sufrimiento masivo continúan.
“Esto es una emergencia, así que las cosas tienen que pasar rápidamente”, dijo April Simpson, CC’11, presidente del Caribbean Students Assotiation.
Simpson dijo que la primera prueba del esfuerzo de la ayuda estudiantil será este miércoles por la noche, cuando el CSA, trabajando junto al Hatian Students Association, dirigirán un foro abierto al público para discutir como los estudiantes de Nueva York pueden echar una mano a las personas de Haití.
CSA y HASA todavía están en el proceso de seleccionar con qué organización benéfica trabajarán exclusivamente.
Kessandra Agenor, BC ‘10 y el presidente de HSA, dijo que espera que se pueda formar una alianza con Howard University y otras universidades. Los estudiantes de Howard han trabajado íntimamente con la embajada haitiana en Washington, D.C., y ya les han prometido que todos los suministros van a ser repartidos en Haití.
El CSA dirige una exposición musical anual llamada 2 Dollarama para apoyar el desarrollo de la educación en una nación carribeña cada vez al año.
Hasta el último jueves, el beneficiario de este año era Jamaica, el país natal de Simpson. Pero el grupo poco antes acordó que el precio de entrada debería ser cambiado a $2, conservas enlatadas o $4 para beneficiar a la gente de Haití. Los grupos cambiaron los precios para coleccionar más fondos y conservas enlatadas.
Según Aviva Buechler, BC ’11 y presidente de Hillel de Columbia/Barnard, su grupo empezaba a hablar con HSA en los días antes del terremoto, y esperan que puedan reunir $1,000 en las próximas semanas para la ayuda de Haití.
“Generalmente, cuando un desastre ataca, es importante que los grupos de la universidad reúnan y coleccionen fondos”, dijo Buechler.
Agenor dijo que fue una semana difícil para los estudiantes haitianos, independientemente de que fueran afectados directamente o indirectamente. Sus amigos y familia están por la mayor parte seguros, dijo ella.
Pero Agenor dijo que algunas horas después del terremoto, su familia se enteró de que su abuela en Haití no sobrevivió.
Ella dijo que espera que los esfuerzos de ayuda en Columbia vayan demuestren que los estudiantes pueden tener un impacto positivo.
“Necesitamos que cada persona suban a bordo”, dijo ella.
Expertos de Columbia han evaluado la situación, y para uno, faltan respuestas.
Según Irwin Redlener, fundador y director para el National Center for Disaster Preparedness en el Mailman School of Public Health de Columbia, la reacción a la crisis, especialmente la respuesta estadounidense, ha sido mediocre. Según Redlener, la respuesta fue una evaluación del alcance del desastre en vez de una movilización de la movilización de recursos.
“El hecho es que fue muy claro en las primeras horas del terremoto que esto sería un desastre catastrófico, y que no solamente fue un terremoto enorme en una ciudad y país y empobrecido, pero también fue muy chocante que sucediera en la ciudad capital y la sede del gobierno, la única fuente de estabilidad en el país. La respuesta debía haber sido más rápida y eficiente de la que estamos en realidad viendo… Perdiendo el tiempo haciendo una evaluación detallada en vez de mandar equipos de busca y rescate, no fue adecuado”, dijo él.
Redlener también es el presidente y co-fundador de Children’s Health Fund, una organización filantrópica que ayuda a desarrollar programas de salud en áreas de baja representación. Fue una respuesta retrasada también desde el punto de vista médico. La preocupación sobre las vidas depende de heridas fatales como la penetración al pecho y a la cabeza.
Lindenmayer dijo que el gobierno haitiano ha hecho todo lo que podía hacer en el periodo después del terremoto. “El gobierno no tiene nada. Su palacio fue destruido. El presidente no tiene casa”, dijo ella.
Ella piensa que el problema más grande que Haití debe confrontar será el mantenimiento de atención internacional para periodos suficientemente extensos. “Será mucho más difícil mantener la atención de la comunidad internacional en Haití”, dijo ella, declarando que cree que la reconstrucción será una empresa de 20 años.
Los próximos meses son importantes para una respuesta efectiva en curso, y Haití está viendo solamente el principio de los efectos secundarios y terciarios de un desastre de esta proporción. Redlener explicó que después de un desastre como este, siempre hay muchas preocupaciones de salud pública, de “suministros de agua contaminada, a infecciones, enfermedades a causa del agua, y muchas otras cosas que requerirán el entendimiento de la salud pública substancial para controlar la situación.
Objetivos a largo plazo para Haití son multitudinarios y van a requerir un esfuerzo integrado. Redlener dijo, “la idea es reconstruir mejor”.

COMMENTS
Comments will be moderated in accordance with our comment policy