El invierno ha sido muy frío para los habitantes de 3333 Broadway.
Este complejo de apartamentos de 35 pisos, situado en la esquina de la calle 135 y Broadway, no tiene calefacción fiable desde hace más de un mes, según dicen los habitantes y miembros de una asociación de inquilinos.
Las complicaciones se deben a reparaciones del sistema de calefacción que se han realizado últimamente, dicen varios habitantes. Un residente, que pidió anonimato para evitar castigo de los dueños del edificio, dijo que el problema estaba relacionado con un tanque de petróleo.
Fuera del edificio se encuentra un tanque de petróleo provisional que apoya a las seis calderas que hace poco se instalaron. La ruptura de otro tanque alertó al Urban American Management, los dueños del edificio, de un problema en el sistema de calefacción, dijo el inquilino. Agregó que después de una inspección, los habitantes y dueños descubrieron que el escape de gas provenía de los tanques que proveían petróleo a las calderas del edificio. La calefacción fue esporádica por cuatro semanas, pero ahora está funcionando.
Urban American Mangagement adquirió el edificio en 2007 tras un programa de subsidios del estado llamado Mitchell-Lama. Los representantes de la empresa dicen que desde la adquisición se han esforzado en mejorar las relaciones entre los inquilinos y la gerencia, además de resolver todos los reclamos de mantenimiento.
“Después de años de negligencia por parte de los dueños anteriores de 3333 Broadway, Urban America ha invertido millones de dólares en el inmueble para asegurar que los residentes estén más seguros” y que “la gerencia sea más receptiva a sus necesidades y solicitudes”, escribió Douglas Eisenberg, oficial operativo en jefe de Urban America, en un correo electrónico la semana pasada.
Sin embargo, para algunos residentes la inconsistencia de calefacción les resulta difícil de ignorar.
“Tuvimos que dejar el horno prendido todo el tiempo”, dijo Bella Martin, que vive en el edificio desde hace siete años. “Para la gente que tiene apartamentos más amplios, no basta el horno para calentar todo el espacio a una temperatura cómoda, y las personas tienen frío”, dijo.
Carl Brown, un inquilino que vive en el edificio desde que se abrió, dijo, “Claro que te sientes afectado. Tienes que usar más electricidad cuando te deben proveer de calefacción”. Y para otra residente, Sandra Cartar, los problemas son un delito muy grave. “El problema es que bajan tanto la calefacción que uno apenas la siente.”
No obstante, para otros el problema es de poca importancia. “Cuento con una estufa eléctrica en caso de emergencia”, dijo Jannae Morre, que también vive en el complejo desde que abrió, “pero esto no es nada grave”.
Según defensores de viviendas de la zona, este problema es sintomático de tensiones más graves.
Hannah Weinstein, representante del grupo abogador de viviendas Inquilinos y Vecinos (Tenants and Neighbors), dijo que esta falta de acción es negligencia deliberada. “Creemos que los dueños de 3333 tienen prácticas de equidad depredadoras y que saben exactamente lo que están haciendo. Al no realizar reparaciones, hacen que los residentes se vean obligados a marcharse, para después tener a inquilinos que paguen más dinero según el índice del mercado”, dijo. “Probablemente haya ocurrido desde el cambio dueños”.
Alicia Barksdale, presidenta de la asociación de inquilinos, no hizo comentarios sobre los problemas de la calefacción, pero afirmó que “Estamos intentando averiguar qué les sucede a los residentes dentro de sus apartamentos y en el edificio entero. Los dueños nunca se reunieron con nosotros el año pasado”.
Muchos de los residentes del edificio cuentan con vales de “Section 8 Special Housing Choice”, un programa de subsidios federal que permite que las familias de bajos ingresos vivan en el edificio pagando una porción de la renta. El complejo fue construido en 1976 para alojar a residentes de bajos recursos.
Ahora, con problemas recurrentes con la calefacción, algunos residentes han acusado a Urban American de haber descuidado deliberadamente los reclamos de mantenimiento para que los inquilinos de Section 8 que pagan menos se vean obligados a marcharse. De este modo ganarían mayores ingresos de nuevos residentes que no usen subsidios.
Eisenberg respondió a este reclamo, y escribió en un correo electrónico, “Urban American nunca discrimina o acosa a los inquilinos con contratos de Section 8. Todos los residentes de inmuebles administrados por Urban American reciben servicio de la misma calidad, pague lo que pague el residente”. Con respecto a la mejora de la relación entre la empresa y los inquilinos, escribió, “El trabajo y la inyección de capital continuarán y nosotros seguiremos trabajando con todos nuestros residentes y resolviendo puntualmente los problemas que tengan.... Este proceso necesita tiempo pero confiamos en que estamos en un buen camino y que con tiempo todos los residentes de 3333 se sentirán contentos y en casa”.
Algunos residentes dicen que han notado mejoras. “Algunas de mis ventanas se me cayeron”, dijo Chabley Mena. “Pero cuando tienes un problema, lo arreglan enseguida. Vinieron de inmediato”.
Otros dicen que son mucho más escépticos.
“El apartamento se me inunda desde hace años y se han demorado mucho en arreglarlo”, dijo Morre. señalando “toda la alfombra de mi dormitorio se echó a perder”.
A pesar de la negligencia que percibe Morre, ella dijo que los dueños no podrían hacer que se marchara.
“Me quedo aquí hasta que me jubile”, dijo Morre.

COMMENTS
Comments will be moderated in accordance with our comment policy